La juventud en Dios
Muchas veces cuando somos jóvenes dejamos a Dios de lado, nos preocupa más la moda, la popularidad, estar en un grupo de amigos que llame la atención, dejamos de lado a nuestros padres y creemos que somos invencibles, es importante en esta etapa de nuestra vida, tener muy en claro que sin Dios no somos nada y no vamos para ningún lado, en esta etapa de nuestra vida debemos estar más cerca de él porque es una gama inmensa de decisiones que nos pueden cambiar totalmente el rumbo del destino.
Varones: Huid de los vicios para que vuestra sangre sea semilla fértil y los frutos del mañana sean agradables. 2-52-66. Una de las situaciones en que los jóvenes se vuelven más vulnerables es en los vicios, muchas veces por encajar, por sentirse grandes, por muchas presiones sociales, muchas veces por machismo, los vicios, el alcohol, el cigarro y otras drogas son impuestas muchas veces por la sociedad y debemos romper esos estigmas.
Ha mucho tiempo que se os dijo: “Honrad a vuestro padre y a vuestra madre”, y la mejor forma de honrarlos es llevando una vida recta y virtuosa. 5-118-10. Como jóvenes debemos ser respetuosos con nuestros padres, debemos agradecerles la vida, todo lo que hacen por nosotros, los padres son un regalo de Dios, una representación de él en la tierra, tenemos que amarlos, protegerlos y cuidarlos.

Madres, orad por la humanidad. Doncellas, perseverad en la oración y en la virtud; sois vosotras la fuente de donde brotarán las generaciones del mañana que deberán dar testimonio de mi verdad. 3-71-27. Las mujeres son seres que dan vida, son un semillero de amor, de esperanza, es importante que la juventud tenga fe en Dios, sea hombre o mujer, debemos respetar el cuerpo que es templo del espíritu santo.
Cuando se es joven, se pasan por caminos desconocidos, nos vemos expuestos en tomar decisiones que forjaran nuestro futuro, tanto profesional, como personal, decisiones como que carrera estudiar, que amigos tener, que actividades realizar, si elegimos los vicios o no, todo esto influirá en nuestro destino, y si vamos de la mano de Dios todo irá bien, porque la fe y la confianza en nuestro padre es grande y fortalecerá nuestro futuro con bendiciones y con todo lo que necesitamos para estar de paso por esta tierra.