¿Cómo nos enseña la Biblia a enfrentar los problemas económicos? - Vivo en feVivo en fe
¿Cómo nos enseña la Biblia a enfrentar los problemas económicos?

¿Cómo nos enseña la Biblia a enfrentar los problemas económicos?

  1. Jesús es claro, no debemos estar agobiados pensando qué comeremos o cómo nos vestiremos, es decir, como resolveremos el día a día. Él nos pone como ejemplo a las aves del cielo, y a los lirios del campo. El Padre conoce de antemano lo que requerimos para vivir, por lo que la actitud básica del cristiano es la confianza y el abandono en las manos amorosas de Dios (Mt. 6, 25-34)

Sin embargo, hay una condición: que busquemos primero el Reino de Dios y su justicia, es decir, que en nuestra lista de prioridades lo primero para nosotros sea hacer la voluntad de Dios, vivir según la norma del Evangelio, en seguimiento a Jesús de Nazaret,… todo lo demás se nos dará por añadidura (Mt. 6, 33). Esa es su promesa.

  1. La Palabra enseña que el medio normal para ganarse el sustento diario es el trabajo. Este principio rige a toda la estirpe de Adán, que ha de ganarse el pan con el sudor de su frente (Gen. 3, 19). Así mismo, el trabajo forma parte de la vocación humana universal: vayan y sometan la tierra (Gen. 1, 28).

La actitud de abandono y de confianza que nos aconseja Jesús no nos exime del deber de trabajar, sumando esfuerzo e inteligencia, para lograr satisfacer las necesidades de vida. Para un cristiano el trabajar no es un castigo, es un modo de servir a la comunidad y una fuente de bendición: ¡Trabajar no es un castigo!: una teología positiva del trabajo

Pablo nos da ejemplo, él compartía el oficio de la predicación con el arte de tejer tiendas (Hch. 18, 3). Además nos previene de la tentación de ser negligentes en la tarea, como, aparentemente, ocurría en la comunidad de Tesalónica /2 Tes. 3, 6-7), pues el que no trabaje que tampoco coma, por lo que se nos exhorta a trabajar con sosiego para ganar el propio pan y no ser una carga para nadie (2 Tes. 3, 8-12).

Por cierto, si hemos perdido el empleo, ello no significa que no tengamos trabajo, pues buscar colocarse es ya de por si un trabajo, y bien gordo.

  1. En la parábola de los talentos Jesús nos dice que a cada uno de nosotros se nos han confiado unos dones, nuestra misión es descubrirlos y crecer en ellos para que la gracia se multiplique en los campos de Dios. Como enseña Jesús, salgamos a negociar el talento para que aumente, y recibir aún más (Mt. 25, 14-30)

Estoy convencido que está parábola encierra un gran secreto incluso para que prosperemos económicamente: descubrir el propio talento, trabajarlo, ponerlo al servicio redundará en beneficios para nosotros.

Lamentablemente, muchos hacemos como el siervo perezoso de la parábola, escondemos los dones recibidos, los enterramos, y ello se refleja en los resultados que obtenemos.

  1. Jesús nos enseñó en el Padrenuestro a pedir el pan de cada día (Lc. 11, 2-4). De esta manera llevamos a la oración las necesidades económicas para que el Señor nos socorra y provea nuestro sustento. Cuando oramos sabemos que Dios conoce de antemano lo que necesitamos (Mt. 6, 8).
  2. Jesús nos previene de la tentación de acumular tesoros en la tierra, poniendo nuestra confianza en la posesión de los bienes materiales (Mt. 6, 19 y Lc. 12, 13-21) Por lo contrario, su invitación es que compartamos con los demás, especialmente con los más pobres, de lo mucho o poco que tengamos (Mt. 19, 21)
  3. Dar gracias a Dios, tanto en la prosperidad como en la escasez, es proclamar nuestra confianza en la fidelidad y el amor de Dios (1 Tes. 5, 18), quien se toma el trabajo de cuidarnos y de proveer a todas nuestras necesidades con largueza (Filp. 4,19).

Cuando damos gracias confesamos y reconocemos que Dios es el dador de toda bendición (Stg. 1, 17), todo viene de su mano, él dirige nuestra vida según sus designios de amor y misericordia (Rom. 8, 28). La acción de gracias es siempre fuente de nuevas bendiciones, y trae gozo y paz al corazón.

 

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