Lo que Dios te prometió eso te dará
Por mal que estén las cosas, Dios está contigo: Conviene recordar que, creas o no en nuestro Señor Jesús, te pasarán cosas malas. Algunas de ellas serán tan amargas que te llevarán a llorar mucho. Otras veces, las heridas serán tan profundas y dolorosas que no tendrás ni lágrimas que derramar. Pero cuando te ocurra, no pienses que es porque Dios te ha abandonado y que ya no le importas.
Al contrario, su amor no tiene medida, y aunque siempre habrá pruebas que superar, Dios siempre estará ahí para ti. Así que, tú sigue confiando, que por cada paso que des para salir de tus problemas, él dará tres antes que tú, suavizando tu camino.
Por difícil que sea, tú puedes: La vida no es sencilla, aunque queramos verla así. Debemos conocer la oscuridad para apreciar la luz. Hay que pasar por valles muy tristes y desolados para llegar a ver los brotes verdes de un nuevo amanecer. Cuando a tu vida llegan las preguntas; por ejemplo ¿por qué no puedo ser feliz? ¿por qué mientras todos ríen a ti te falta alegrías?, la respuesta la tienes solamente tú: es la falta de cariño hacia ti misma, la falta de confianza, tu autoestima que está en el suelo, la inseguridad que tienes para enfrentar la vida, logros e ilusiones… Todo eso depende de ti y de nadie más.
Siempre hay opciones, no escojas las peores. Hay un abanico de posibilidades que tenemos al caminar por la vida… pregúntate cuál de todas esas cosas te hacen falta, y quizás ahí encuentres la raíz del problema: uno no viene al mundo a sufrir, viene a ser feliz y a dar felicidad.
Pide a Dios, pero procura lograrlo por ti misma: Ámate, quiérete, mímate, y verás que empezarás una muy bonita relación contigo misma. Cuando lo hagas, ya no habrá más dolor que no puedas soportar. Si sientes que Dios te ha prometido sueños que deseas realizar, él te ayudará a conseguirlos. Pero hay que pedir, y a la vez, hacer lo posible por lograrlo. Nada cae del cielo, hay que ir por aquello que deseamos, el resto déjaselo que él te lo pondrá a los pies. Eres una mujer brillante, inteligente, y mira… eres una joya para Dios, la más amada y preciada. ¿Qué padre le niega nada a su hija?