Paz y felicidad en Dios
Es necesario vivir de la mano de Dios para tener una vida en armonía, debemos ser buenos hijos, muchos de los que siguen las enseñanzas cristianas, logran vivir una vida plena, feliz y en paz, sin renunciar por ello a la prosperidad, al disfrute de bienes materiales y al gozo espiritual, todo es un balance, debemos ser rectos, y obedecer a la ley de Dios.
No dejes que cada nuevo amanecer solo sea un día más. Haz que sea una nueva esperanza, una nueva ilusión y otro motivo para dar, muchas veces nos olvidamos que cada día es una oportunidad para ser mejores, para hacer las cosas bien, para arreglar aquello que no hicimos bien, para perdonar, para mejor en nuestro trabajo, universidad, y hasta en el hogar, cada día es una oportunidad para ser feliz, y ser mejores seres humanos.
Hay quien le llama destino, oportunidad, suerte o casualidad, hay que decirle que lo llame el propósito de Dios, todo lo que pasa en esta vida es por Dios, cada hoja que se mueve, cada despertar, las cosas agradables y las no tan agradables, las pruebas de vida, las cosas hermosas, todo lo que nos pasa es por decisión de Dios, todo tiene un porqué, una enseñanza, algo que nos va a hacer crecer como personas y seres humanos.

La carretera de la vida no es fácil y está llena de peligros, pero tienes un motor llamado corazón que te impulsa, un seguro llamado fe que te protege y un conductor llamado Dios, que te guía. Solo déjate llevar y sigue sus señales. Dios nos lleva el corazón de gasolina, él nos da la fuerza y el aliento de seguir, la vida está llena de pruebas, de momentos difíciles, debemos sabes sobrellevar los problemas y poner en nuestro corazón toda la fe.
Cuando oras por otras personas, Dios escucha y los bendice, cuando te sientas seguro y feliz, agradécelo, porque eso indica que alguien le pidió a Dios por ti, debemos pedirle a Dios todo lo que queramos, él nos escucha y nos bendice, debemos ser personas agradecidas también, no solo tenemos que pedir, si no darle gracias por todas las bendiciones que nos da, es también debemos aprender a pedirle a Dios por nuestros semejantes.