El peligro de ir contra la voluntad de Dios
Si hoy nos pudiéramos poner en contacto con todos los creyentes de la historia, nos encontraríamos con un gran número de ellos que confesarían haber desperdiciado el plan que Dios había trazado para sus vidas, y tal vez mucho de ellos con lágrimas amargas en sus ojos; porque si bien es verdad que Dios puede recoger los desperdicios de nuestra vida y emplearlos en algo útil, no podremos recuperar jamás los años perdidos.
Nada hay tan trágico como desobedecer la voluntad perfecta de Dios, el plan que Él tiene preparado para cada uno de nosotros. Debemos, pues, vivir entregados a realizar este plan y evitar así des sastres innecesarios.
La Biblia contiene tristes ejemplos de hombres que no siguieron la voluntad ni el plan de Dios Romanos 15:4.
Saúl el primer rey de Israel es un ejemplo sorprendente. Todas las cosas le sonreían, Dios le había hecho rey y su pueblo lo sabía. Había sido hundido y Coronado públicamente. El Espíritu de Dios había descendido sobre él, pero su orgullo, necedad y desobediencia a la palabra de Dios lo apartaron del camino de bendición. Dios lo desecho, fue reemplazado e inmediatamente después vinieron en sucesión las derrotas, las desgracias y por último el suicidio 1 Samuel 15 22- 29; 1 Samuel 28 18-19 y 1 crónicas 10 4-6.
La misma tragedia encontramos en la vida de Salomón. Después de haber gobernado sabiamente a Israel, el amor a las mujeres y los apetitos carnales lo llevaron a una mala vida. Su desobediencia dividió en dos a Israel 1 de reyes 11 1-6. La voluntad de Dios no puede cumplirse en aquellos los creyentes que reúsan disciplinar su vida como Salomón. Algo muy común es ver a creyentes unir sus vidas a cónyuges que no marchan por el camino de Dios, y muchos fracasan por eso.

La experiencia de Abraham contiene una gran enseñanza para nosotros. Dios quería hacerle padre de la nación escogida y le prometió un hijo. Pero Abraham, perplejo de su edad avanzada y de la esterilidad de Sara, tomó por concubina a su sierva Agar, quien engendro un hijo. Esta infracción de la Voluntad Divina originó una situación deplorablemente en el hogar de Abraham, primero entre Sara y Agar y luego entre los dos hijos y sus descendientes Árabes y Judios; y estos hechos continúan hasta nuestros días. La religión músulmana nació del pueblo árabe y es el campo misionero más difícil. El mundo aún sufre las consecuencias de la falta cometida por Abraham.
¿Quién puede calcular las consecuencias de nuestra desobediencia? Nosotros podemos interpretar mal la voluntad de Dios si cometemos los mismos errores: falta de entrega, de visión, debilidad y desobediencia deliberada.