Venir en Verdad y Humildad
Podemos experimentar la gracia cuando venimos al trono de gracia, en verdad y en humildad. Lo opuesto a venir en verdad, es cuando tratamos de escondernos y no venimos hacia la luz.
Lo que la ley no puede hacer, lo hace la gracia. En Hebreos 13:9 dice que “es bueno para el corazón fortalecerse con gracia”. Dios hará lo mismo por nosotros, si venimos a Él con honestidad.
Mira en Lucas 18:9-14 donde Jesús dijo esta parábola: “Dos hombres subieron al templo a orar, uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios ten misericordia de mí, pecador. Les digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado y el que se humilla será enaltecido.”
Venir con honestidad y fe
Si nos negamos a humillarnos y recibir Su gracia, entonces no hay ninguna relación. Así como vengamos ante el Señor y le digamos cómo estamos fallando en esas áreas, así vendrá Él con su gracia. Dios no nos está exigiendo que cambiemos nosotros solos. En lugar de eso, Él nos pide que vengamos a él con honestidad y fe, y traigamos nuestras preocupaciones a Él (1 Pedro 5:5-7).
La gente más sana es la que está consciente de sus fallas y en lugar de estar a la defensiva, son capaces de decir: “Señor ten misericordia de mí, un pecador.”
Los fariseos trataron arduamente de ser santos, de guardar la ley, pero su motivación era impresionar a los demás. Jesús los llamó “sepulcros blanqueados.” Se veían bien por fuera, pero por dentro estaban muertos y sus corazones estaban amargados contra Jesús. Por ejemplo, llegaron hasta el extremo de reforzar el mandamiento “no trabajen en sábado”. Cuando Jesús, lleno de compasión sanó a alguien en sábado, ellos lo criticaron por eso.
A veces es más fácil para nosotros tener una relación con la ley que tenerla con Dios. Y Satanás prefiere que nos enfoquemos en la ley (los mandamientos de Dios) a que nos enfoquemos en el Señor mismo.
¿Queremos experimentar la gracia de Dios? Necesitamos venir a Él con verdad y humildad. Santiago 4:6 dice: “Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.”
Hebreos 4:13-16 dice: “Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.” Romanos 5:20 dice: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.” La gracia de Dios está ahí pero tenemos que creer para recibirla. Alguien dijo que si hay una condición indispensable para que la gracia cambie a una persona, es que la persona debe creer en esa gracia. Tenemos que responder a Dios con confianza plena. Y Él actuará.