Valoremos las bendiciones de Dios
Los seres humanos hemos recibido gratuitamente de Dios, estos regalos, comida vida, la salud, el amor, la familia, los amigos, la fe, la sonrisa de los hijos, la sabiduría que poseemos, la paz, los seres queridos, el sustento diario y tantos otros que serían interminables, incluso aquellas cosas que vemos como “negativas” porque todo es un aprendizaje y esas cosas nos hacen fuerte, solo Dios sabe el porqué de las cosas.
Lo que ahora poseemos, mañana puede que ya no esté, nada es eterno, hoy tenemos un trabajo estable y exitoso en los que quisimos estudiar, mañana quién sabe si podremos seguir laborando en una empresa exitosa, no respetamos nuestras relaciones, somos infieles, deshonestos, y luego lloramos porque esos amores se alejan de nuestro lado, pero no valoramos ni dimos el lugar correspondiente a esa persona, hoy tenemos vida, mañana no sabremos, algunos tienen la dicha de tener a sus padres vivos, pero ellos no serán eternos, amemos, así como Dios nos ama.
El ser agradecido nos hace reflexionar, meditar, apreciar y valorar todo lo que tenemos, no los lujos, ni las excentricidades, Ahora reflexiona y responde estas preguntas: ¿Estás vivo? ¿Tienes comida? ¿Hay un techo sobre tu cabeza? ¿Si verdad? Tienes salud y a tu familia, valoremos más los regalos de Dios, porque no debemos ser malagradecidos, con Dios y con la vida, el simple hecho de levantarnos y respirar es por la mano de Dios.
Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:18). Muchas veces no valoramos las simples cosas de la vida, la comida, la familia, la salud, el despertar cada día, cosas tan simples que Dios nos regala, ni una hoja se mueve si no es por nuestro señor, dar gracias, ser agradecido con Dios, con la vida y con todos los regalos maravillosos que tenemos todos los días y muchas veces no valoramos.
Puede que tengas muchas bendiciones y cosas que atesorar en la vida, pero no siempre somos conscientes de su valor. El dicho dice: «No sabes lo que tienes hasta que se ha ido», y muchos de nosotros lo hemos experimentado, valoremos y amemos.
Los seres humanos hemos recibido gratuitamente de Dios, estos regalos, comida vida, la salud, el amor, la familia, los amigos, la fe, la sonrisa de los hijos, la sabiduría que poseemos, la paz, los seres queridos, el sustento diario y tantos otros que serían interminables, incluso aquellas cosas que vemos como “negativas” porque todo es un aprendizaje y esas cosas nos hacen fuerte, solo Dios sabe el porqué de las cosas.
Lo que ahora poseemos, mañana puede que ya no esté, nada es eterno, hoy tenemos un trabajo estable y exitoso en los que quisimos estudiar, mañana quién sabe si podremos seguir laborando en una empresa exitosa, no respetamos nuestras relaciones, somos infieles, deshonestos, y luego lloramos porque esos amores se alejan de nuestro lado, pero no valoramos ni dimos el lugar correspondiente a esa persona, hoy tenemos vida, mañana no sabremos, algunos tienen la dicha de tener a sus padres vivos, pero ellos no serán eternos, amemos, así como Dios nos ama.

El ser agradecido nos hace reflexionar, meditar, apreciar y valorar todo lo que tenemos, no los lujos, ni las excentricidades, Ahora reflexiona y responde estas preguntas: ¿Estás vivo? ¿Tienes comida? ¿Hay un techo sobre tu cabeza? ¿Si verdad? Tienes salud y a tu familia, valoremos más los regalos de Dios, porque no debemos ser malagradecidos, con Dios y con la vida, el simple hecho de levantarnos y respirar es por la mano de Dios.
Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:18). Muchas veces no valoramos las simples cosas de la vida, la comida, la familia, la salud, el despertar cada día, cosas tan simples que Dios nos regala, ni una hoja se mueve si no es por nuestro señor, dar gracias, ser agradecido con Dios, con la vida y con todos los regalos maravillosos que tenemos todos los días y muchas veces no valoramos.
Puede que tengas muchas bendiciones y cosas que atesorar en la vida, pero no siempre somos conscientes de su valor. El dicho dice: «No sabes lo que tienes hasta que se ha ido», y muchos de nosotros lo hemos experimentado, valoremos y amemos.