“EL SEÑOR GUARDARÁ TU SALIDA Y TU ENTRADA…” (Salmo 121:8)
Dios es el ser más seguro del universo. No sólo por la seguridad objetiva que posee—nada le puede vencer o destruir. No tiene que poner cerrojos ni sacar seguro médico. Él también experimenta la mayor seguridad subjetiva que se pueda experimentar. No tiene sustos ni espantos, ningún temor al futuro, disfruta de satisfacción plena y de contentamiento y gozo perpetuos. Vive en el disfrute total de la paz—el ser más seguro del universo.
La paz de Dios debe venir a ser la paz de Dios en nosotros.
Todos quieren vivir en paz: disfrutar de una vida libre de conflictos y problemas. ¿Qué evoca la palabra “paz” para ti? ¿Bienestar? ¿Satisfacción? ¿Libertad de perturbaciones y preocupaciones? ¿Prosperidad? ¿Tranquilidad? ¿Salud? ¿Cero conflictos? ¿Descanso? Todas estas cosas están incluidas en el uso que generalmente se ha dado al término.
La paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales mediante Cristo Jesús. Como esta paz proviene de Dios, nadie la puede alcanzar por sí mismo meditando o tratando de mejorar su personalidad. Además, es tan poderosa que “supera a todo pensamiento”.
En otras palabras, se impone sobre nuestros temores e inquietudes, que muchas veces se deben a una visión limitada o errónea de las cosas. Incluso cuando no vemos la salida a nuestros problemas, la paz de Dios puede darnos tranquilidad, pues tenemos plena confianza en la promesa bíblica de que pronto desaparecerán todas nuestras dificultades.
Claro, el único que puede brindarnos una paz como esta es Dios, ya que para él, “todas las cosas son posibles” Marcos 10:27. Además, la fe y confianza que tenemos en Dios evitará que nos preocupemos en exceso.
Muchos cristianos han visto que la paz de Dios los ha ayudado aun en las situaciones más difíciles.