Nuestra forma de vestir también es un importante reflejo de Dios - Vivo en feVivo en fe
Nuestra forma de vestir también es un importante reflejo de Dios

Nuestra forma de vestir también es un importante reflejo de Dios

Desde que Adán y Eva se dieron cuenta que estaban desnudos y Dios los vistió con túnicas de pieles, todo el mundo usa ropa (Gn. 3:7,21). Existe cierta confusión sobre cuánta ropa porque Dios no estableció medidas sino principios y estos dependen de la cultura y del sentido común.

La cultura cambia. Por ejemplo, los judíos por muchos siglos creían que el cabello de la mujer era muy seductor, y por lo tanto, tenía que taparse hasta en la casa y sólo el marido podía mirarlo. Cien años atrás era indecente la mujer que enseñara sus piernas en público.

La industria de la moda se nutre de dos deseos elementales: el de tener cosas nuevas y el de ser aceptado. Quienes se toman la moda demasiado en serio a veces se preocupan en exceso por su aspecto. Las modelos de las pasarelas por lo general son altas y delgadas, y se nos bombardea con su imagen constantemente.

El físico “perfecto” lo vende todo, desde automóviles hasta confites. […] Sin embargo, el mundo de la moda oculta un lado oscuro que no debe pasarse por alto. Los compradores pueden verse atrapados en un ciclo interminable de comprar y desechar en su afán por actualizar su guardarropa. Al fin y al cabo, la industria sigue creando nuevos estilos a más no poder.

También podemos optar por la conciencia, de acuerdo a lo que considero bueno o malo, de acuerdo a con lo que me siento confortable o no. Lo malo de esto es que si no estoy alineado a la Palabra de Dios no necesariamente mi conciencia tendrá un parámetro apropiado.

Este es un punto donde las mujeres deben de cuidar su belleza interior antes que la exterior. Pr. 7:10; 1 Ti. 2:9,10.

No imitar las costumbres paganas. Dios prohibía a los israelitas que imitara a los costumbres abominables de las demás naciones (Lev. 18:30). Este es uno de los problemas que enfrentan los cristianos cuando deciden ir tras la moda. Ro. 12:1,2 nos dice que el cambio no debe empezar en nuestro exterior esto será consecuencia de un cambio en mi mente “transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”, debo ver el mundo como lo que es y luego decidir no tomar su forma. Cuando tengo esto en claro no tendré problemas en decidir que comprarme o ponerme. Debo preguntarme: ¿es mi estilo de ropa mundano?, ¿mi vestimenta marca una diferencia con el mundo?

No ser de tropiezo. No se debe ser piedra de tropiezo para otros, ni a los hombres ni a otras mujeres que van a imitar tu vestir (Lc. 17:1-2). Como el hombre no debe mirar a una mujer para codiciarla (Mt. 5:28) la mujer no debe vestirse para incitar las miradas. Algunos hombres van a tener pensamientos impuros no importa cómo se vista la mujer, pero ningún hombre normal puede mirar a una mujer con poca ropa por mucho tiempo y no tener pensamientos impuros.

Vivo en fe

¡FELICITACIONES!

Ya eres parte de nuestra comunidad.