La culpa que nos trae haber hecho algo incorrecto
Todos hemos pecado, y una de las consecuencias del pecado es la culpa. Podemos estar agradecidos por los sentimientos de culpa, porque éstos nos llevan a buscar el perdón. Al momento en que una persona se vuelve del pecado para poner su fe en Jesucristo, su pecado le es perdonado. El arrepentimiento es parte de la fe que conduce a la salvación (Mateo 3:2 y Hechos 3:19
La liberación del pecado, sin embargo, no siempre significa liberación de los sentimientos de culpa. Aun cuando nuestros pecados son perdonados, todavía los recordaremos. También, tenemos un enemigo espiritual llamado “el acusador de nuestros hermanos” en Apocalipsis 12:10 quien nos recuerda incesantemente nuestras fallas, faltas y pecados.
Tal vez le robaste a alguien, o quebraste tu promesa de “amar, cuidar y obedecer”. Quizás hasta le quitaste la vida de alguien.
El peso de tu culpa es intenso y no te deja vivir.
Dios sabe que todos han hecho lo malo….
Tengo buenas noticias para ti. Hay una forma en que tu prontuario puede quedar limpio. ¡Hay una forma de que tu culpa sea borrada! Dios sabe que todos han hecho lo malo. Entiende que las cosas malas crean un sentimiento de culpa. Sabe que la paga del pecado (las cosas malas que hacemos) ¡es la muerte! Pero Él creó un camino para que nosotros encontremos perdón y esperanza. Viene a través del regalo del único Hijo de Dios, Jesús.
La solución de Dios
Jesús nunca pecó, pero estuvo dispuesto a cargar nuestros pecados sobre sí mismo. Pagó por nuestro pecado en una cruz mortal. Era inocente ¡pero pagó nuestra deuda de pecado! Tres días más tarde, resucitó de la muerte con el poder de darnos nueva vida y esperanza, ahora y para siempre.