Hablar de la vestimenta es meterse en terrenos escabrosos. Nada provoca más al enojo como cuando nos juzgan por nuestra manera de vestir. Pero después de todo el cristiano no se ocupa de agradarse a sí mismo, por eso es importante hablar de la vestimenta y nuestra apariencia en general. Aquí público un breve análisis de lo que enseña la Escritura.
Una idea que ha sido diseminada entre la juventud es que una persona se puede vestir como le venga en gana sin seguir patrones ni normas, después de todo lo interno es lo que importa. Veamos un ejemplo de esta manera de pensar con la siguiente entrevista. Quizás esté fuera de época, pero esa es precisamente la intención: darnos cuenta desde cuándo se coló esa manera de pensar entre la juventud
Algunas ideas a resaltar son las siguientes:
Aparentemente todo suena bien, pero la realidad es que no se puede disociar la personalidad de nuestra apariencia. Hasta el día de hoy, la apariencia de una persona retrata su ideología, oficio u ocupación. Un médico que represente una institución honorable no acostumbra dar consulta con la cara pintada de payaso.

¿Qué dice la Biblia?
La Biblia nos brinda parámetros para aprender a vestirnos, hay un piso y un techo. Los límites los fijan dos palabras: decoro (piso, o nivel mínimo) y modestia (techo o límite más alto). Cuando la ropa es indigna hay un desarreglo (falta de decoro), cuando la ropa no es modesta se cae en lo ostentoso.
“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.” (1 Timoteo 2:9-10)
Aunque el texto citado le habla a las mujeres, los principios se aplican también a los hombres pues Dios no hace acepción de personas. Aquí vale analizar cada palabra que he resaltado.
El atavío
¿Qué dice la Biblia acerca de los adornos o el maquillaje? El apóstol Pedro enseña lo siguiente:
“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.” (1 Pedro 3:3-4) atavío.- conjunto de cosas o adornos que complementan el vestuario (y que lo incluye), entre ellas el peinado y el maquillaje. La Biblia no está en contra de los adornos o el maquillaje. Los mismos parámetros que regulan el vestido sirven para saber cómo peinarse, adornarse o maquillarse.