La sabiduría está a tu alcance
Si te has deleitado adquiriendo inteligencia, no te imaginas lo dichoso que te hará el adquirir sabiduría. Si así lo crees entonces estarás dispuesto a ser guiado e instruido todos los días tu vida. Lo más hermoso es que la sabiduría te dará la capacidad de guiar a otros en un futuro.
La sabiduría está a tu alcance, tanto como las personas que te aman y te aconsejan. El libro de proverbios lo pone de esta forma:
“1 ¿No clama la sabiduría, y da su voz la inteligencia? 2 En las alturas junto al camino, a las encrucijadas de las veredas separa; 3 En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, a la entrada de las puertas da voces: 4 Oh hombres, a vosotros clamo; dirijo mi voz a los hijos de los hombres.” (Proverbios 8:1-4).

Podrás pensar qué relación tiene esto con lo que venimos hablando, pero en la cultura judía quienes se paraban en las puertas de la ciudad eran los jueces y los ancianos. Las puertas de una ciudad servían como tribunales donde se discutían asuntos de gran importancia. Era hecho así para que todo fuera definido en público y a la luz de muchos testigos. No debería sonar extraño que el libro de Proverbios diga que “20 La sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas; 21 Clama en los principales lugares de reunión; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.” (Proverbios 1:20-21).
Así de cerca está la sabiduría. Los que muchas veces se alejan de ella son los corazones orgullosos, que no reconocen su necesidad de instrucción. De aquí en adelante, ¿serás sabio o serás necio? El que escribe estas palabras también sabe someterse al consejo de otros.

Si entendieras tu condición con sus debidas implicaciones te sería más fácil buscar la sabiduría. Los niños juegan y corren por las calles pues su naturaleza se los dicta, de los ancianos se dice que su hermosura radica en su experiencia y madurez, pero a los jóvenes se les insta a buscar sabiduría. ¿Por qué? Porque no la tienen. Porque algo que está ligado a su carácter es la simpleza, la ligereza, la inexperiencia y la inmadurez. Quizás suene duro reconocerlo, pero si logras asimilarlo con toda humildad te será más fácil encontrar el camino a la madurez.
Si recibes esta palabra tendrás un cimiento indestructible que te guiará toda tu vida. Recibir no solo significa oír, sino oír (escuchar), entender (reflexionar y aceptar) y actuar en consecuencia.