San Juan I, Papa y mártir
“Revístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las asechanzas del diablo. La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes! Por lo tanto, echen mano de toda la armadura de Dios para que, cuando llegue el día malo, puedan resistir hasta el fin y permanecer firmes” (Efesios 6:11-13).
Todo cristiano necesita saber cómo hacerle frente al mal. Dios nos da instrucciones detalladas para hacerle frente.
El cinturón (de la verdad): “Por tanto, manténganse firmes y fajados con el cinturón de la verdad, revestidos con la coraza de justicia” (Efesios 6:14). El cinturón de la verdad comprende dos sitios: nuestros corazones y nuestras mentes. La verdad nos mantiene seguros en Cristo y hace que todas las demás piezas de la armadura funcionen de manera eficiente. El cinturón de la verdad mantiene nuestra armadura en su lugar. Comprométete a caminar diariamente en la luz de la verdad de Dios: “Enséñame, Señor, tu camino para que camine yo en tu verdad” (Salmos 86:11).
La coraza (de la justicia): “Revestidos con la coraza de justicia” (Efesios 6:14). Un soldado que tiene puesta la coraza se adentra en la batalla confiado y con valentía. El diablo está constantemente atacándonos con mentiras, acusaciones y haciéndonos recordar nuestros pecados pasados. Sin la coraza de la justicia, estos traspasarían hasta llegar a tu corazón. Tienes que estar seguro de tu identidad en Cristo Jesús. Acércate confiadamente a su presencia (Hebreos 4:16).
El calzado (de la paz y preparación): “Y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz” (Efesios 6:15). El calzado nos permite pisar con libertad y sin temor mientras nos enfocamos de lleno en la batalla en nuestras manos. Nos ayuda en nuestro movimiento y defensa. El calzado que Dios nos da nos impulsa hacia delante para proclamar la paz verdadera, la cual solo existe en Cristo. Prepárate para seguir al Señor en toda circunstancia.
El escudo (de la fe): “Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno” (Efesios 6:16). El escudo no solo nos protege el cuerpo, sino también nuestra armadura. El escudo de la fe tiene una función específica, sobre la cual la Biblia es muy clara: apagar todas las flechas encendidas del maligno. No alguna, sino todas. El escudo se mueve con el ataque en toda dirección.
El casco (de salvación): “Tomen el casco de salvación” (Efesios 6:17). El objetivo de Satanás: tu mente. Las armas de Satanás: sus mentiras. El enemigo quiere hacernos dudar de Dios y de nuestra salvación. El casco protege nuestras mentes para que no dudemos de la verdad de la obra de salvación de Dios en nosotros. “Nosotros que somos del día, por el contrario, estemos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación” (1 Tesalonicenses 5:8).